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1 jun 2010

Y tú también lo tienes

A lo mejor algunos de los que hayan leído la entrada anterior se sientan excluidos, principalmente porque no son padres. Pero este mensaje va dirigido a todo el mundo, niños, adolescentes, adultos y mayores, creyentes y no creyentes, con trabajo o sin él, con más o menos dinero... ¿Y sabes una cosa?No eres menos persona por pertenecer a alguno de los grupos nombrados anteriormente. Ni más. Esto último depende de ti.
Pero volviendo al mensaje que quiero transmitirte, el mundo... y no pienses en ese mundo tan grande y lejano, sino el mundo de la gente que te rodea, ése que conoces tan bien, con el que mantienes un contacto asiduo, al que eres tan sensible... Pero el también lo es a ti. Y eso que acabo de describirte, que me resisto a nombrar otra vez, necesita que alguien como tú dé un paso al frente y cambie a mejor este lugar donde vivimos. ¿Con qué?. Pues no, no será con un discurso desgarrador en tu barrio, en tu trabajo o en tu casa, ni con superpoderes, ni con una inmensa fortuna. Porque lo que cala en la gente de verdad es el ejemplo. El buen ejemplo. Con esto seguro que cambias el pequeño mundo que te rodea. Espera un tiempo a que el cambio se extienda al grande.

25 may 2010

Tú tienes el poder

Hoy en día muchos padres se preguntan:¿Qué mundo le dejaremos a nuestros hijos?Y otean un horizonte lleno de problemas (el futuro siempre es así, si no la vida sería muy aburrida). Entonces, durante unos instantes, elucubran una serie de soluciones a estos problemas: ser presidente de gobierno, ser un ricachón poderoso con cientos de esbirros prontos a cumplir su voluntad, tener superpoderes... Todo en este orden. Al final se da cuenta de que estas posibilidades se encuentran un poco fuera de su alcance. Pero yo digo que en sus manos se encuentra un poder, que si se aplica bien, perdura al paso de múltiples presidentes de gobierno, desprecia la falsa y efímera influencia del dinero y quizás no salve vidas, pero hace la existencia más agradable a la gente que le rodea: la educación. Ya lo sé, no es una fórmula para salir de crisis económicas, ni una vacuna que cure el sida. Pero si se paran a pensarlo, muchos de los problemas que aquejan a nuestra sociedad tienen su origen en una educación incompleta o defectuosa. Por ejemplo, no sería necesario estar discutiendo sobre que penas son más efectivas a la hora de acabar con el maltrato, si se diese una educación de verdadera igualdad, de verdadero respeto a la mujer, de verdadera coherencia con lo que se promete el día que nos casamos.
¿De qué hablo cuando digo una educación completa?Pues de una rica en valores, fuerte en experiencias y con una voluntad llena de constancia.¿Valores?Todo aquello que sea hacer el bien, sobre todo a los demás (seremos mucho más felices).¿Fuerte en experiencias?El ejemplo de los padres es algo que graba las cosas a fuego en el corazón de uno.¿Voluntad, constancia?Porque no es fácil, sobre todo cuando pensamos que somos los únicos testigos de nuestros actos, cuando confiamos confundirnos en la multitud a la que imitamos, cuando nos engañamos disfrazando nuestras malas acciones con eufemismos y ambigüedad.Un padre que deje una buena educación como legado a su hijo puede morir con la tranquilidad de que lo ha dotado de todo lo necesario, y con la satisfacción de que el mundo no podrá sino mejorar con su aportación a éste. Porque en el futuro, aparte de los problemas, hay muchas cosas buenas. Sólo que hay que mirar mejor.